“Quiero que se salve”, dijo emocionada hasta las lagrimas la abuela de Vicente Arturo Aguilar Hernández de 11 años de edad, ayer en la sala de espera del aeropuerto local antes de partir a la Ciudad de México donde será operado del corazón para salvarle la vida.
El adolescente ha vivido por ocho años en condiciones precarias de salud, ya que la malformación congénita que se le corregirá fue atenuada con una válvula que se le colocó al nacer, pero que debió ser cambiada cuando cumpliera tres años de edad.
La carencia de recursos obligó a postergar la cirugía, pero su abuela, Francisca Isabel González, se dedicó a tocar puertas en busca de ayuda.
Aunque la mayoría le fueron cerradas, no cesó en su empeño y el pasado Día del Niño se acercó a un grupo de personas que acudieron a Lomas de Polco, donde viven, a festejar a los infantes.
Ahí les explicó su historia y en un mes se logró lo que en años había buscado: que su nieto recibiera la atención que requiere.
Aunque la principal preocupación de la abuela de 59 años de edad es la condición cardiaca de su nieto, indicó que también sufrió la ruptura de un tímpano, por lo que su sentido del oído decayó.
Pero, agregó, será tratado una vez que sea operado.
Con la esperanza de que el menor recupere la totalidad de su salud, ayer subió al avión que los trasladaría hasta la Ciudad de México, donde será internado en el Hospital Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cuya especialidad es la cardiología.
Andrea Rivas Álvarez, encargada del área de Implementación de Proyectos de Asistencia Social de la Fundación Pedro Zaragoza Vizcarra, los ha acompañado en ese trayecto hacia la búsqueda de la salud de Vicente, quien mostró signos de su abatimiento físico cuando se trasladó por su propio pie del estacionamiento a la sala de espera del aeródromo.
Pero ese trayecto representa sólo un sacrificio más, ya que incluso llegaron tarde al aeropuerto luego que elementos policíacos y militares que mantienen un retén en el área de Anapra al orillar la unidad en la que viajaban para realizarle una revisión ayer por la mañana.
“Supimos de este caso porque llevamos varios programas de la Fundación en Lomas de Polco, el pasado Día del Niño se acercó la abuelita y nos platicó lo que estaba pasando como una última opción”, dijo.